Alcanzando las Alturas

Richard Wurmbrand

7 febrero, 2026

“Ni un pajarillo cae a tierra sin vuestro Padre”. Mateo 10:29

El pastor chino Wang-Min-tao había arriesgado su vida bajo la ocupación japonesa para mantener la pureza del evangelio. Entre otras cosas, se negó a poner un cuadro o retrato del emperador japonés en su iglesia. También rechazó el honor de tener un retrato de Mao Tse-tung. Su excusa fue que él no tenía un retrato de Jesús.

En el 1955 fue arrestado por negarse a comprometerse con los comunistas. Por dos años fue sometido a técnicas de lavado cerebral extremas.

Enloquecido por la tortura, firmó una confesión enumerando sus pecados ―imperialistas. Fue liberado.

En la libertad no tenía paz. Vagaba murmurando continuamente ―Soy Pedro; Soy Judas, hasta que un día fue a los comunistas y les dijo que se re-tractaba su confesión anterior. Por esto, él y su esposa fueron encarcelados. Desde la cárcel escribió:

―No temáis por mí; valgo más que muchos gorriones. Murió en prisión.

Quien una vez fue un líder prominente del cristianismo, había negado su fe. Había caído. Los gorriones no caen del árbol sin permiso del Padre.

Tampoco los cristianos caen sin Su voluntad.

¿Por qué permite Dios que caigamos en pecado? Daniel dice: ―Algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos.. (Daniel 11:35) Las caídas por las cuales volvemos a Dios son fuentes de humildad, de luz, de fortaleza, y de consuelo a otros.

―Alos que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien. (Romanos 11:28) Agustín añade: ―aún sus pecados.