Alcanzando las Alturas

Richard Wurmbrand

17 enero, 2026

«Sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.» (Ezequiel 1:26)

El verso que sigue al de arriba es: «Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego.»

Rashi, el comentador rabínico más autorizado de la Biblia, observa: «No se nos permite reflexionar sobre este versículo.» ¿Por qué no? Podemos adivinarlo fácilmente. Es porque la descripción indica claramente que el Dios a quien Ezequiel vio en su visión tenía el cuerpo de un hombre glorificado. Confirma la doctrina cristiana de la encarnación del Hijo de Dios en el hombre Jesús.

Comentando acerca de las palabras de Zacarías: «Mirarán a mí, a quien traspasaron» (Zac. 12:10), el mismo Rashi escribe: «Aunque este versículo se refiere al Rey Mesías deberíamos más bien aplicarlo al rey Ezequías, para no dejar que los cristianos ganen.»

Podemos entender la repulsión judía en contra del cristianismo nominal, culpable de la sangre de millones de inocentes, pero aún así, la enseñanza cristiana acerca del Mesías es verdadera y cumple las antiguas profecías judías.

Presentemos estas profecías a los judíos y con amor llamémosles a venir a Cristo.