Alcanzando las Alturas
Richard Wurmbrand
“Padre nuestro que estás en los cielos”. Mateo 6:9
Un documento que circulaba secretamente en la Unión Soviética cuenta la historia de un gran grupo de monjas en un campamento de labor quienes se habían negado a trabajar para sus aprehensores.
Habían sido esposadas y sometidas a hambre. Todo fue en vano. Prisioneros comunes se convirtieron bajo su influencia y ahora tenían un verdadero convento en el campamento. Cuando Irene, la hija del director del campamento de prisión, enfermó de gravedad, él no tuvo otra alternativa. Pidió a las monjas que oraran. La hija sanó.
La esposa del oficial comunista Tcherednit Chenko estaba teniendo dificultades dando a luz. Su vida y la de su niño están en peligro. Alguien sugirió al oficial: ―Promete que si todo sale bien, dejarás que bauticen al niño.
―Puedo perder todo si hago eso.
―Bueno, escoge entre lo que tú llamas ―todo y la vida de tu esposa y de tu hijo. ―Todo salió bien. El niño fue bautizado.
Los comunistas querían obligar a las monjas a abandonar su hábito religioso y a usar el uniforme de los prisioneros. Ellas contestaron: ―No usaremos la insignia del anticristo. Por esto fueron obligadas a caminar desnudas por la nieve a temperaturas de congelación. Caminaban cantando ―Nuestro Padre.
Ninguna de ellas se sintió enferma. Cuando un comunista preguntó a la doctora del campamento, la sra. Bravermann, una atea, que cómo era posible esto desde el punto de vista médico, la doctora contestó: ―¿No las escuchaste cantando acerca de un Padre en el cielo: Bien, esta es la explicación científica.
El es tu Padre también.