Alcanzando las Alturas
Richard Wurmbrand
«Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.» (Lucas 19:46)
Muchos cristianos no están satisfechos con sus iglesias. Esto es de esperarse en vista de la obra de demolición personal que los pastores y obispos infieles han llevado a cabo. ¿Llamaría Jesús «cuevas de ladrones» a las iglesias modernas? Esta declaración de Jesús fue una generalización amplia en Su tiempo.
¿Cuántos ladrones había en la casa de oración? Algunos de los líderes máximos del templo eran deshonestos y le dieron mala reputación al templo. Pero los sacerdotes y fieles del pueblo pudieron haber sido muy devotos. Zacarías, un sacerdote, y su esposa Elisabeth, padres de Juan el Bautista, «eran justos delante de Dios.» (Lucas 1:5,6) Fueron justos en una cueva de ladrones. «(Simeón) vino al templo movido por el Espíritu Santo» (a la cueva de ladrones). «Este hombre fue justo y piadoso . . . y el Espíritu Santo estaba sobre él.» (Lucas 2:27,25) Así que el Espíritu Santo obra en los templos aún cuando se han convertido en cuevas de ladrones.
Un publicano se paró en el templo, en la cueva de ladrones, y allí no encontró estímulo para continuar su vida pecaminosa. Por el contrario, «se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador . . . éste descendió a su casa justificado.» (Lucas 18:13,14) Así que un hombre puede encontrar salvación aún en un templo que se ha deteriorado hasta el punto de convertirse en cueva de ladrones.
El templo judío no era una iglesia muerta o apóstata. Era una cueva de ladrones que no fue abandonada por el Mesías, en la cual El adoró, en la cual los rituales ordenados por Dios eran cumplidos, en la cual la ley era cantada, y donde había muchos santos.
Busca los santos en tu iglesia. No abandones una iglesia ligera o casualmente. Mejor aún, sé un santo.