Alcanzando las Alturas

Richard Wurmbrand

25 marzo, 2026

«Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel (hombre rico).» (Lucas 16:20)

Lázaro pedía limosna sin jamás protestar contra la injusticia social. Este no es el caso hoy día. Los pobres se están dejando escuchar. Ningún sermón pidiéndoles que callen sería efectivo. En su grande e inspirada «Magnificat,» la Virgen María profetizó un tiempo en que los hambrientos serían colmados de bienes y los ricos serían enviados vacíos. (Lucas 1:53) Vivimos en este tiempo de revolución mundial total.

María Antonieta, al escuchar que el populacho de París se estaba alborotando porque no tenía pan, sugirió: «Déjenlos comer pastel.» La monarquía francesa, completamente sin contacto con los sentimientos del pueblo, estaba condenada. Por la misma razón, Czar Nicholas II nunca leyó a Lenin.

El billón de la gente más rica del mundo tiene un ingreso promedio de $3,200 al año. El billón más pobre del mundo tiene un ingreso de $120 al año. Muchos se mueren de hambre en arrabales. Viven sus días en pobreza y analfabetismo. El 60% de la humanidad no sabe leer.

Sin embargo en los ojos de Dios la gente es muy preciosa. El Señor nos dice: «Vended lo que poseéis, y dad limosna.» (Lucas 12:33) No des simplemente desechos, sino lo que se necesita. Los hambrientos son más importantes que casas, carros, chocolates, u óperas.

En treinta años la población del mundo se doblará, junto con sus demandas y esperanzas. Sé comprensivo y generoso anticipando sus necesidades materiales y espirituales. De otra manera puede que te encuentres entre los ricos que serán enviados vacíos.