Alcanzando las Alturas
Richard Wurmbrand
«Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará.» (Mateo 17:20)
Traté de mover montañas y no tuve éxito. Tampoco conozco a nadie que pueda hacerlo.
Pregunté al Señor por qué Sus palabras no se adaptan a la realidad. Un discípulo de Cristo no debe pronunciar monólogos en oración, sino que debe esperar respuesta a sus preguntas. Yo recibí respuesta a la mía:
«Tú, mi amado, no puedes mover montañas porque tu fe no es del tamaño de un grano. Tienes mucha fe. Nadie usa un martillo de una tonelada, como los que se usan en la industria pesada, para abrir una nuez. Tal martillo sólo puede llevar a cabo grandes obras. De la misma manera, tú eres llamado a hacer obras más grandes que las de mover montañas. Tú puedes mover a Dios. Recuerda como Dios decidió destruir a la gente judía después de adorar al becerro de oro, y Moisés a través de su oración hizo que cambiara Sus intenciones. El producir cambios en decretos celestiales es mucho más importante que mover montañas.»
Desde entonces, he dejado de tratar de mover montañas. Estamos sentados con Cristo en lugares celestiales. Participamos en cosas que acontecen allá. Y cuando en nuestra vida terrenal las montañas nos estorban, no tenemos que mandarlas a moverse. Podemos seguir el ejemplo de Cristo, del cual Su novia dice: «Mi amado . . . viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.» (Cantares 2:8)
No trates de remover montañas de dificultad en tu propia vida. Salta sobre ellas. Cumple con tu deber cristiano a pesar de ellas.