Alcanzando las Alturas
Richard Wurmbrand
“Y apartaos”. 2 Corintios 6:17
Un campesino, al escuchar una proclamación emitida por el principio de Ttirmid con relación a una gran recompensa que se le daría a la persona que llevara un mensaje a Samarkand en cuatro días, se apresuró hacia Tirmid tan rápido como pudo. La ciudad se alarmó, pensando que su prisa extrema anunciaba alguna calamidad. Cuando fue admitido a la presencia del príncipe, lo único que dijo fue que se había apresurado para informar al príncipe que no podía ir a Samarkand tan rápido.
A menudo pienso en esta historia del Masnavi de Rumi cuando oigo muchas oraciones en las iglesias en las cuales los hombre, quienes se apresuran al servicio, se excusan ante Dios por el hecho de que, siendo pecadores, no podrán cumplir con Sus mandamientos. ¿De qué les sirvió venir a decir esto a Dios?
Tú eres un creyente débil. Dios no te pide mucho, sólo que no te asocies con un incrédulo, o recibirás la misma condenación.
Un ratón le tomó gran afecto a una rana. Para poder comunicarse con su amiga en todo tiempo.
Amarró el extremo de un cordón a la pata de la rana, y el otro extremo a la suya. Poco después un cuervo bajó rápidamente sobre el ratón y se lo llevó. Y la rana que estaba atada con el ratón, fue arrastrada y destruida con él. Si no hubiera estado amarrada con el ratón, se hubiera salvado. El cuervo no hubiese podido entrar al agua.
En vez de decir a Dios una y otra vez que no puedes cumplir Su mandamiento, no importa cuán débil seas, sepárate del mundo y de inmediato estarás en un nuevo ambiente favorable para cumplir la voluntad de Dios.