Devocionales
C. S. Lewis
Cuando se trata de perdonar a otras personas, es en parte lo mismo y en parte diferente. Lo mismo ocurre porque, también aquí, perdonar no significa excusar. Mucha gente parece pensar que sí. Piensan que si les pides que perdonen a alguien que los ha engañado o acosado, estás intentando dar a entender que en realidad no hubo trampa ni acoso. Pero si así fuera, no habría nada que perdonar. Siguen respondiendo: “Pero yo les digo que el hombre rompió una promesa muy solemne”. Exacto: eso es precisamente lo que hay que perdonar. (Esto no significa que necesariamente debas creer en su próxima promesa. Sí significa que debes hacer todo lo posible para acabar con todo resentimiento en tu propio corazón, todo deseo de humillarlo, herirlo o pagarle). La diferencia entre esta situación y aquella en la que estás pidiendo perdón a Dios es esta. En nuestro caso aceptamos excusas con demasiada facilidad; en los de otras personas no los aceptamos con la suficiente facilidad.
De El peso de la gloria Compilado en un año con C.S. Lewis
El peso de la gloria: y otras direcciones. Copyright © 1949, C. S. Lewis Pte. Limitado. Ltd. Copyright renovado © 1976, revisado en 1980 C. S. Lewis Pte. Ltd. Todos los derechos reservados. Utilizado con autorización de HarperCollins Publishers. Un año con C.S. Lewis: lecturas diarias de sus obras clásicas. Copyright © 2003 por C. S. Lewis Pte. Ltd. Ltd. Todos los derechos reservados. Utilizado con autorización de HarperCollins Publishers.
* Traducido de C.S. Lewis Daily.